Eran dos jóvenes destinados a quererse bien Él era un jóven fuerte, amable Ella poseía la belleza del corazón Juntos creyeron que su amor era libre como la tierra verde que miraban al atardecer hasta que llegó el verdugo que los separó y tomó como suyo hasta el cielo que cubría todos sus sueños pero nunca les arrebató el amor que sentían los dos así que los guardianes de la selva lanzaron sobre ellos un hechizo a ella la convirtieron en palmera y a él en cristalina laguna Todo a su alrededor prosperó pero como es sabido esto no mucho tiempo duró nuevamente la avaricia de los que creen por derecho destruir lo ajeno secaron de tristeza las cristalinas aguas de la laguna y aprisionaron a la hermosa palmera casi al borde de asfixiarla pero ella siguió luchando tomó una lágrima de su amado y llenó la ciudad de palmeras las más bellas que se han visto jamás.