Seguí caminando arrastrando los pies llenos del barro de mis propias vísceras con la boca con grietas por la sed de un te quiero que un sable de terco orgullo atravesado en mi garganta no lo deja fluir como el río de amor que por tí siento Llegué a un peñasco a tomar el poco aire que podía prestarle a esta vida asfixiante para gritar al pie del barranco que estoy harta de no saber amarte y no poder tomarte en mis brazos como antes que ya no pienso dar ni un paso más con este dolor a cuestas lo dejo todo aquí, al final de este camino y tomo un rumbo desconocido para conocerlo contigo otra vez, desde el principio con mi mano y corazón extendidos dispuestos a ser heridos, a perder, a equivocarse pero dándolo todo sin reparo y acariciar tus cabellos en el más fuerte de los abrazos ...
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